jueves, 19 de junio de 2008

Buena educación.

Es de mala educación ir a una boda y no beber un poco más de la cuenta.

4 comentarios:

anonimo dijo...

Vaya coñazo de botellon, en cuanto encuentre mis calzoncillos me voy...

El Mitico John Glenn dijo...

Diselo a Ernesto de Hannover!!

Joaquinito dijo...

En las bodas algún pasodoble, de suelto ni hablar.

supersalvajuan dijo...

Simpre hay que beber. Incluso ya está institucionalizada la figura de los grupos de individuos que entran en los restaurantes, en plena barra libre, bien trajeados, y van de boda en boda, y se ponen del revés. Está todo inventado. Ernesto de Hannover ya es un clásico, un modelo a imitar siempre que se visita Madrid. Vivan las bodas!